Históricamente nuestro país - México - ha deambulado por una crisis educativa sin fin. Por vez primera tenemos las tecnologías que prometen ser la panacea de los problemas didáctico pedagógicos de las instituciones escolares. A raíz de dicha efervecencia las autoridades han echado las campanas a repique y levantado el vuelo - de sus sueños - a través de los discursos comerciando con la idea de que las Tic´s serían el gran remedio a los males escolares.
¿Qué tanto tiene éso de verdad y qué tanto de fantasía? más aún, ¿Estamos preparados para arropar a estas tecnologías en cuanto a infraestructura y recursos humanos? Las respuestas podrán ser tantas como innumerables los argumentos en contra y a favor, las verdades muchas para unos y la realidad una para casi todos: La educación pública como hoy la conocemos está en el proceso que una crisálidad lleva para convertirse en radiante mariposa. Transitamos por el momento más crítico en cuanto a la implantación y metamorfósis que el sistema educativo ha enfrentado desde las lides heróicas de Vasconcelos.
Hoy por hoy se requiere un concepto de Desarrollo educativo sustentable, uno que establezca a las tecnologías como medio y no como fin per se. Por lo anterior es preciso entender que el uso de Internet, como reservorio y espacio social tiene que llegar a nuestra tarea educativa y práctica docente en el más justo de los términos, no como equidad o igualdad, sino como la justa respuesta a las necesidades de cada alumno, de cada docente y cada cultura, que para el caso de México es tan plural como la diversidad de sus platillos.